¿Cómo afecta la humedad de casa a la salud?

Una casa húmeda es una casa poco saludable. Las personas soportamos ambientes con un grado de humedad muy variado. Somos capaces de tolerar un rango amplio de humedad ambiental, humedad relativa, de entre el 25 y el 70% lo que no quiere decir que los extremos sean deseables. Un ambiente muy seco afecta a nuestras mucosas, irrita las fosas nasales y los ojos, y favorece las sinusitis y obstrucciones nasales, así como la transmisión de ciertas enfermedades. La garganta también sufre de picor cuando se reseca.

En cualquier caso, el grado de humedad que es saludable e incluso confortable depende de muchos factores y tampoco un exceso de esta es buena para la salud. Una humedad relativa alta dentro de los hogares contribuye a empeorar las reacciones alérgicas, hace más fácil contraer enfermedades pulmonares y respiratorias y también empeora las enfermedades reumáticas. Las paredes húmedas y las actividades humanas aportan vapor de agua al ambiente interior y no es ni saludable ni cómodo vivir en un ambiente húmedo. La humedad alta prolongada en el tiempo produce malestar, escalofríos, dificulta la respiración, provoca cansancio, dolor de cabeza y se relaciona con una mayor probabilidad de desarrollas alergias en los niños.

La humedad en las paredes favorece también la aparición de hongos que pueden ser nocivos para la salud y, a determinadas personas sensibles, provocarles serias reacciones que comprometen seriamente su salud.

La humedad capilar que desde la pared pasa al ambiente interior y la humedad de condensación debida al exceso de humedad en el aire contribuyen a crear un ambiente indeseable. Por eso es necesario abordar el problema de raíz con medidas que eviten que la humedad siga ascendiendo por la pared en un caso y con una adecuada renovación del aire interior que lo haga saludable.

Recurra al diagnóstico y solución profesional y no prolongue por más tiempo situaciones que puedan comprometer la salud de su familia.